Vivir con conciencia y hacer un buen uso de ella.

Debemos saber…

La consciencia es la principal diferencia entre el ser humano y los demás animales. Ser consciente de quienes somos nos permite adquirir nuestra propia identidad y poner valor a los pensamientos, comportamientos y sentimientos propios y de los demás (Salas, 2001).

Saber definir nuestras capacidades y escoger qué valores le damos a cada una de ellas nos permite conocernos: saber lo que nos gusta, aquello que queremos y con qué o quién nos sentimos identificados.

En otras palabras, la identidad y los valores son el componente básico de la autoestima. Ambos determinan el respeto y la confianza que tenemos en nosotros/as mismos/as y en el mundo que nos rodea (nuestro entorno), como se puede ver en la Figura 1.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando la autoconsciencia es utilizada solo para obtener un juicio constante contra nosotros/as o los demás?

Si nuestras capacidades son juzgadas constantemente, influyendo en una desvalorización de su propio valor estamos provocando un ataque directo contra nuestra manera de actuar, sentir y pensar. En consecuencia, atacamos directamente a nuestra forma de ser: a nuestra autoestima y la hacemos menos fuerte (Montoya, 2001).

¿Recuerdas el último día malo de tu vida? ¿Por qué crees que únicamente reflexionabas sobre cosas negativas? ¿Piensas que te juzgaste en exceso? ¿Supones que juzgaste en exceso a los demás? Si lo hiciste, ¿qué crees que te hubiese ayudado poder modificar el juicio que hacías a las actitudes, pensamientos y sentimientos?

Efectivamente, la respuesta es sí. La autoestima varía en función del juicio que hacemos versos el valor de nuestras capacidades, por tanto: es cambiante.

Ahora bien, ¿la autoestima es exclusivamente un número estático?

Existen dos tipos de autoestima (Mckay y Fanning, 2021). Por un lado, encontramos la más común, denominada: autoestima situacional. Se caracteriza por juzgar alguna de nuestras capacidades de forma positiva y otras de forma negativa. Por ejemplo, podemos considerar que no hacemos bien nuestro trabajo, pero somos muy buenos en el ámbito del deporte. De este modo, el juicio negativo se experimenta de manera intermitente y no nos obstaculiza de encontrar juicios positivos sobre nosotros/as o los demás
Por otro lado, tenemos la autoestima caracterológica. Se define por ser constante y persistente en todos los ámbitos de nuestra vida. No existen comportamientos, pensamientos o sentimientos positivos sobre uno/a mismo/a, por lo que genera un elevado sentimiento de malestar.

¿Podemos potenciar la autoestima?

🌼 Toma consciencia de qué juicios te realizas a tí mismo/a, ¿cuántos hay en contra y por qué aparecen?

🌻 Intenta buscar cómo trabajar en ellas para mejorar tu juicio al respecto.

🌷 Aceptarte tal como eres y desde ahí busca potenciar aquellas capacidades que desees mejorar (Herrera y Drexler, 1989).

Figura 1. Representación esquemática de la autoestima.

Referencias bibliográficas:

Herrera, M., & Drexler, A. A. (1989). Cómo mejorar su autoestima.

McKay, M. y Fanning, P. (2021). Autoestima. Cómo evaluar, mejorar y mantener una autoestima sana. IRIO.

Montoya, M. Á. (2001). Autoestima. Editorial Pax México.

Salas, A. L. C. (2001). Implicaciones educativas de la teoría sociocultural de Vigotsky. Revista educación25(2), 59-65.