Vernos sin distorsiones

Debemos saber…

Mirarnos al espejo y arrugar la nariz porque no nos gusta nuestra imagen corporal es más usual de lo que creemos. De hecho, es considerada una de las preocupaciones más generalizadas en los países occidentales (Raich et al., 1997).

Esta insatisfacción con nuestro cuerpo, a veces, puede ocasionar una necesidad excesiva para controlar nuestro peso, esfuerzos titánicos para reducir las marcas en la piel acaecidas por el paso del tiempo o una crítica incesante sobre nosotras/os mismos/as que deriva en una baja autoestima.

Imagínate mirarte al espejo y que nada de lo que ves te guste. Imagina tener una voz dentro de ti criticando cada parte de tu cuerpo. Imagínate vivir con una sensación de descontrol absoluto en relación con el mundo. Imagina sentir el miedo a no ser aceptado/a por no cumplir con el canon de belleza social. Imagina empezar a adelgazar y recibir elogios por esta “nueva meta lograda”. Imagina como con cada halago recibido, la voz en tu interior se va haciendo más y más fuerte, el miedo a perder tal bienestar aumenta y el control por tu cuerpo se vuelve asfixiante. Imagina que el poder de esa voz nubla tu cabeza, tanto que ni tus propios ojos pueden mirarse al espejo sin darle la razón. Y entonces, solo luchas por lograr el canon de belleza ideal, algo que esa voz interior nunca te hará alcanzar.

Esto que acabamos de relatar es lo que se describe como un Trastorno por Conducta Alimentaria (TCA). Cuando realizamos comportamientos anormales con la comida y sentimos sentimientos, pensamientos y comportamientos negativos en relación con nuestra forma y peso corporal, estamos distorsionando la realidad de nuestra imagen (de la Vega y Gómez, 2012), estamos dejándonos llevar por la voz crítica en nuestro interior.

Ahora bien, ¿qué papel cumple la sociedad con esta distorsión de la realidad?
El concepto de imagen corporal y belleza evoluciona en función de la época, cultura y globalización (Gonçalces y Bedin, 2016). Este ideal de belleza es la voz crítica que se forja dentro de uno/a mismo/a, con la finalidad de conseguir un cuerpo “perfecto” (Venegas y González, 2020).

¿Qué podemos hacer para disminuir la insatisfacción corporal?

🌼​​Promover una actitud crítica alrededor de la alimentación, el ideal de belleza y la publicidad relacionada (Mérida, 2006).

🌷​Hablar con naturalidad de nuestras imperfecciones y perfecciones, ya que el tabú sobre nuestro cuerpo puede reprimir nuestra necesidad de pedir ayuda.

🌻Aceptarnos tal como somos aleja la voz crítica instalada en nosotros/as.


En resumen, para poder observarnos tal como somos, debemos reducir la voz crítica promovida por la sociedad y por nosotros/as mismos/as.


Figura 1. Representación metafórica de la distorsión alimentaria

Referencias bibliográficas:
Mérida, M. S. (2006). Prevención primaria en trastornos de conducta alimentaria. Trastornos de la conducta alimentaria, (4), 336-347.

Raich, R., Mora, M., Marroquín, H., Pulido, S., y Soler, A. (1997). Tratamiento cognitivo-conductual de la insatisfacción corporal. Análisis y modifcación de conducta, 23(89), 405 – 416.

Vega, R y Gómez, G. (2012). Intervención cognitivo-conductual en conductes alimentarias de riesgo. Psicología y Salud, 22(2), 225 – 234.

Venegas, K., González, M. (2020). Influencias sociales en un modelo de insatisfacción corporal, preocupación por el peso y malestar corporal en mujeres mexicanes. Acta Colombiana de Psicología, 23(1), 7-17.