Ser el árbol que mira más allá del bosque.

Debemos saber…

Desde que nacemos tendemos al crecimiento físico y psicológico (de repente somos capaces de ponernos de pie, verbalizar nuestra primera palabra, formar nuestra primera amistad, etc.). Esta evolución no termina nunca porque el autoconocimiento y la superación personal forman parte del ciclo de la vida (Chávez, 2017). Ahora bien, ¿alguna vez te has preguntado como conseguimos crecer y superarnos personalmente?

Lo conseguimos – entre otras cosas – gracias a la capacidad de observación y de comparación (Goleman, 1996). Concretamente, ver y entender nuestro entorno y a los demás nos permite adquirir conocimientos: aprender de ellos (imagina realizar algún deporte por primera vez sin haber visto nunca cómo juegan… ¿Sería casi imposible verdad?).

Así mismo, comprar situaciones, objetos o personas nos ayuda a encontrar semejanzas, a categorizar el mundo que nos rodea, a comprenderlo mejor. Tal comprensión nos permite razonar individual y colectivamente y nos da herramientas para resolver diferentes problemas del día a día. 

Gracias a poder comparar situaciones podemos evitar repetir los mismos errores, etc. ¡Incluso realizar los mismos pasos de aquellas acciones que fueron todo un éxito!, y poder razonar y resolver problemas.

A pesar de las conocidas ventajas de la observación y la comparación – dos procesos cognitivos que se desarrollan de forma natural en los seres humanos (Goleman, 1996) – también existen inconvenientes: y es que cuando nos encontramos ante una situación donde alguien ha logrado algo que para nosotros es inalcanzable sentimos ENVIDIA.

Imaginaros un Pino muy alto situado en medio de un terreno árido y con escasez de nutrientes. ¡Casi no puede ni subsistir! Desde su magnífica altura, observa otras localizaciones donde podría vivir fácilmente: bosques llenos de flora y fauna; pero inalcanzables para él.

La envidia es un sentimiento que se compone de rabia, tristeza y miedo. ¿Lógico no? Cuando salimos mal parados de una comparación (“él/ella lo tiene y yo no”) abrimos la puerta a nuestras limitaciones e inseguridades; Y eso, naturalmente genera temor, rabia y tristeza.

¿Qué puedo hacer para no sentir la envidia?

🌻 Ser conscientes de cuándo, cómo y por qué centramos nuestra atención en los demás.

🌼 Saber que todos tenemos puntos fuertes y débiles, y si queremos comparar es necesario hacerlo en ambos sentidos.

El Pino a pesar de ver sus limitaciones es consciente que en donde vive puede ser el árbol más alto del terreno. Así, es consciente de sus ventajas (además de sus limitaciones) y concluye que, a lo mejor, en toras localizaciones podría vivir más fácilmente, pero en ninguna otra podría tener las vistas que tiene en su terreno, en ninguna otra podría ser tan feliz.

🌷 Reconocer qué hemos conseguido y qué es lo que nos hace falta conseguir para seguir evolucionando como personas. Analizar ambos lados del juego (ver Figura 1).


Figura 1. Proceso circular para la realización de una comparación sana.

Referencias bibliográficas:

Chávez, JM. (2017). Psicología de la envidia. Análisis sociocultural del acto de comprarse con el otro. Revista Digital EOS Perú 9(1), 66 – 74.

Goleman, D. (1996). La práctica de la inteligencia emocional. Editorial Kairós.

Kahneman, D. (2015). Pensar rápido, pensar despacio. Madrid: Debate.

Tizón, J. L. (2020). Salud emocional en tiempos de crisis: reflexiones desde una pandemia. Salud emocional en tiempos de crisis, 1-182.