Sanar el recuerdo olvidado

Debemos saber…

Durante la última década, nuestra sociedad ha logrado (mediante la comunicación y psicoeducación) que discriminaciones, abusos o injusticias antes acalladas por el paso del tiempo, ahora sean objeto de denuncia y noticia (Pinto, 2014).

Actualmente, no es sorprendente observar en la televisión un debate acerca del abuso sexual y la importancia de denunciar, tampoco lo es escuchar conceptos como revictimización y la necesidad de agilizar los procesos judiciales para disminuir el sufrimiento en la víctima (Echeburúa, 2020).

Romper el silencio ha facilitado la comunicación y denuncia de los abusos sexuales. Visibilizando un hecho que, a pesar de parecer oculto, se encuentra en el orden del día: el Instituto Nacional de Estadística (INE, 2023) hizo público las condenas impartidas durante el año 2022 por abuso sexuales, confluyendo en un total de 550 condenas, mayoritariamente en infantes y adolescentes.

Ahora bien, ¿alguna vez hemos puesto el foco en aquellas personas que, tras pasar los años, toman consciencia del abuso sufrido?

Nuestro cerebro es complejo, pero tiene un solo objetivo: sobrevivir. Ante una vivencia traumática: sentir miedo a morir (APA, 2014), nuestro cerebro activa un protocolo específico que puede desencadenar la paralización del lóbulo frontal (encargado de almacenar y procesar los recuerdos. Gracias a él, podemos comprender que aquellas vivencias ya no forman parte del presente, rebajando así su emocionalidad e iniciando un aprendizaje de ellas).

Como podéis imaginaros, si el lóbulo frontal se paraliza no puede procesar. Así, el recuerdo (emociones, sensaciones, pensamientos, imágenes…) permanece en nosotros como si fuera algo real, del “ahora”, del presente.

¿Cómo afronta una experiencia traumática nuestro cerebro?
🌻 ¿Os imagináis sentir constantemente la sensación de ser abusados? El cerebro sabe que no puede sobrevivir a tal sufrimiento, y por eso elabora mecanismos de defensa (negación, pérdida de memoria, etc.).

🌼  Solo cuando el cerebro sepa que la persona está preparada, permitirá que ese recuerdo se haga consciente de nuevo y pueda ser, esta vez sí, procesado correctamente. Por eso, observando en la televisión una historia de abuso, tu cerebro puede empezar a emitir imágenes, sensaciones y miedos que quedaron en el olvido y nunca pudieron ser procesados (Echeburúa, 2020; Shapiro, 2001).

Igual que la sociedad ha logrado romper el tabú respecto al abuso sexual, si ocurre algo parecido en ti, busca ayuda, expresa aquello que sientes y trabájalo para sanar. Recuerda, si tu cerebro lo ha mostrado ahora, es porque puedes afrontarlo.

Figura 1. Imágen abstracta del Trauma en el individuo.

Referencias bibliográficas:

APA. (2014) Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5). 5ª ed. Madrid: Médica Panamericana.
INE. (2023). Resultados Nacionales de condenas por delitos sexuales. Madrid: Instituto Nacional de Estadística.
Echeburúa, E. (2020). Abusos sexuales en la infancia: ¿por qué se recuerdan o revelan años después?. Revista Mexicana de Psicología, 37(2), 67-76.
Pinto, C. (2014). Resiliencia psicológica: Una aproximación hacia su conceptualización, enfoque teóricos y relación con el abuso sexual infantil. Summa Psicológica UST, 11(2), 19-33.
Shapiro, F. (2001). Eye movement desensitization and reprocessing (EMDR): Basic principles, protocols, and procedures. Guilford Press.