Querer llegar lejos sin pisar el primer escalón.

Quién pisa con suavidad, va lejos.

Proverbio chino.

¿Cuántas veces has pensado en aquel “ojalá” que no llega nunca?, ¿Cuántas veces te has enfadado por qué las cosas no son – ni tampoco salen – como te gustaría?

Debemos saber…

Cada situación que vivimos (por insignificante que parezca) implica un pensamiento en nuestro interior que nos lleva a esperar alguna cosa de ella. Cuando vamos a la panadería esperamos volver a casa con una barra de pan debajo del brazo; cuando nos hacemos mayores esperamos tener una estabilidad para vivir tranquilos. Es decir, para cada situación generamos un pensamiento que nos lleva a esperar un resultado concreto: una expectativa.  

Cuando las expectativas (aquello que esperamos) se alejan en exceso de los resultados (aquello que obtenemos) aparece la frustración (Amsel, 1992): si vas a la panadería con la expectativa de volver con un ordenador bajo el brazo, vivirás una decepción. Es lógico, ¿no? Todo el mundo sabe que en las panaderías no venden ordenadores (por lo menos todavía). Y lo sabemos porque conocemos con qué herramientas trabajan (cómo son) y qué nos pueden ofrecer (qué pueden hacer). Entonces, ¿por qué no seguimos la misma lógica cuando se trata de nosotros mismos?

Si nos hacemos mayores y no obtenemos estabilidad, o la perdemos con el paso del tiempo, experimentamos la frustración. En vez de analizar quién somos, qué hemos hecho y qué podemos hacer, nos sentimos mal con nosotros mismos porque aquello que esperábamos (expectativas) no ha sucedido (no ha generado el resultado que buscábamos). Y con ello, inevitablemente entramos en una espiral de malestar psicológico que nos aleja aún más de ese “ojalá” tan anhelado.

¿Qué podemos hacer para evitar la frustración?
Según Díaz, Ruiz y Villalobos (2017) podemos realizar los siguientes pasos:
🌻 Tomar consciencia que nuestras expectativas no corresponden con lo que ahora mismo podemos conseguir.
🌷 Analizar nuestro “ojalá” (eso que nos gustaría hacer) y elaborar una lista dónde se desglosen todos los pasos necesarios para alcanzar nuestro objetivo, por pequeños que sean.
🌼 Crea una rutina que te permita subir poco a poco esta escalera.

Buscar objetivos concretos, cercanos y proporcionados a tus capacidades, te permitirá elaborar expectativas asequibles, aumentar las probabilidades de éxito y reducir la frustración.

Figura 1. ¿Cómo gestionar la frustración?.

Referencias bibliográficas:
Amsel, A. (1992). Frustration theory. Cambridge, UK: Cambridge University Press. Appleton. Madrid: Alianza.
Díaz, M., Ruiz, A., y Villalobos, A. (2017). Manual de técnicas y terapias cognitivo conductuales. Biblioteca de psicología, 258-264.
Mustaca, A. (2018). Frustración y conductas sociales. Avances en Piscología Latinoamericana, 36(1), 65 – 81.