Nuestros pensamientos nos hacen sentir.

Ramón de Campoamor, 1846.

¿Cuántas veces nos hemos enfadado con alguien por su comportamiento? ¿Cuántas veces no hemos entendido lo que el otro nos intentaba transmitir?

La explicación a estos hechos es muy sencilla: tenemos la creencia que las circunstancias determinan nuestras emociones. Por ejemplo, si nos hacen un regalo sentimos alegría, si nos engañan sentimos rabia, si se ríen de nosotros sentimos tristeza…  I así sucesivamente.

Parece fácil, ¿no? Pues en realidad, esto no funciona exactamente así. Cuando experimentamos una circunstancia nuestro cerebro (de manera automática) desarrolla un pensamiento que nos permite evaluar la situación y reaccionar ante ella. En otras palabras, el contexto (las circunstancias) no determina cómo nos sentimos, es la interpretación que hacemos del contexto quién determina nuestras emociones.

Unos días atrás, una niña le regaló a sus madres un dibujo. Horas más tarde esta misma niña le regaló otro dibujo a una amiga. La madre, en recibir el dibujo pensó que la hija quería algo a cambio y sintió miedo al pensar que, a lo mejor, le iba a pedir salir esa noche a un concierto. La otra madre recordó la discusión que habían tenido hacía tan siquiera unas horas, pensó que era una forma de pedirle perdón y se sintió culpable por haberle gritado, se fue triste a casa. Por el contrario, cuando la amiga recibió el regalo pensó que era un detalle muy bonito que representaba la importancia de su amistad y marchó a su casa muy contenta.

A pesar de que la niña actuó igual con las tres personas implicadas, ninguna de ellas se sintió igual porque ninguna de ellas pensó igual.

¿Cómo puedo cambiar mis pensamientos?

Ser conscientes de cuáles son los pensamientos que provocan una emoción es el primer paso. Una vez conocemos nuestra forma de pensar podemos preguntarnos si aquello que nos ha sucedido puede explicarse de otra manera diferente. Finalmente, podemos comparar situaciones de forma sana con el objetivo de encontrar otra perspectiva diferente a aquello que nos sucede.



Referencias bibliográficas:

de Campoamor, R. (1846). Las dos linternas. Doloras y Poemas. Librería de Garnier Hermanos.

Santandreu, R. (2018). El arte de no amargarse la vida (edición ampliada y actualizada): Las claves del cambio psicológico y la transformación personal. Grijalbo.