Las mascotas, un tesoro escondido

Debemos saber…

Los animales llevan cerca de los humanos muchos años (Serpell, 2000). En un principio los animales de compañía (perros, gatos, hurones, hámsteres… ¡Incluso ocas!) cumplían una función centrada en ayudarnos. Por ejemplo, en los tiempos romanos las ocas eran utilizadas para proteger la casa, durante el siglo XX (y todavía en la actualidad) los perros son de gran ayuda para el sector ganadero (Serpell, 2000) y en la actualidad, las mascotas crecen exponencialmente en nuestros hogares (Gutiérrez et al., 2007) cumpliendo la función de compañeros de viaje. 
Ahora bien, mientras parece que la sociedad se vuelve cada vez más individualista (Bauman, 2003), las relaciones entre los animales y los seres humanos cada vez es más estrecha y compleja (Gutiérrez et al., 2007).
Tal crecimiento de la población animal y la relación que observamos día a día entre el dueño y su mascota, nos llevan a la conclusión de que existe un vínculo muy fuerte entre ellos. La creación de un vínculo consiste en la existencia de una interacción afectiva, especial y duradera entre un individuo y otro (Bowlby, 2014). Algo que sucede ya con nuestras mascotas y que nos lleva, a los científicos, a considerar la posibilidad de que los animales han cambiado la forma de relacionarnos con el mundo y la naturaleza en general (Gutiérrez et al., 2007) gracias a los beneficios que estos nos proporcionan.

¿Cuáles son los beneficios de convivir con una mascota?

🌻  La interacción con una mascota implica pasearlo a diario, algo que disminuye el riesgo de problemas cardiovasculares (Friedmann et al., 1980; Herrald et al., 2002).

🌹  Su amor hacia ti promueve la segregación de Oxcitocina (la hormona del abrazo), promoviendo un mayor afrontamiento de enfermedades (Allen, 2003; Anderson et al., 1992) y reduciendo el estrés (Virues-Ortega et al., 2006).

🌼 Se observó que las mascotas mejoran la concentración, estimulan la interacción social y aumentan nuestro sentido del humor (Gutiérrez et al., 2007).

🌷A nivel global, los animales han demostrado promover la cohesión grupal entre nosotros, facilitando la creación de grupos o equipos (Wilson y Turner, 1998).

En definitiva, nuestras mascotas nos dan mucho más que compañía. Tener un animal puede cambiar tu percepción del mundo y tus rutinas, promoviendo mejores hábitos para tu salud física y mental.

Figura 1. Representación fotográfica de la relación humano-mascota.

Referencias bibliográficas:

Allen, K. (2003). Are pets a healthy pleasure? influence of pets on blood pressure. Current Directions in Psychological Science, 12, 236-239.

Anderson, W.P., Reid, C.M. & Jennings, G.L. (1992). Pet ownership and risk factors for cardiovascular disease. Medical Journal of Australia, 157, 298-301.

Bauman, Z. (2023). Daños colaterales: Desigualdades sociales en la era global. Fondo de Cultura Económica.

Friedmann, E., Katcher, A.H., Lynch, J.J., Thomas, S.S. (1980). Animal companions and one-year survival of patients are discharge from a coronary care unit. Public Health Reports, 95, 307-312.

Gutiérrez, G., Granados, D. R., & Piar, N. (2007). Interacciones humano-animal: características e implicaciones para el bienestar de los humanos. Revista colombiana de psicología16(1), 163-184.

Herrald, M. Tomaka, J. & Medina, A.Y. (2002). Pet ownership predicts adherence to cardiovascular rehabilitation. Journal of Applied Social Psychology, 32, 1107-1123.

Holmes, J. (2014). John Bowlby and attachment theory. Routledge.

Serpell, J. (2000). The domestic dog. Cambridge: Cambridge University Press.

Virues-Ortega, J., Buela-Casal, G. (2006). Psychophysiological Efects of Human-Animal Interaction: teoretical Issues and Long-Term Interaction Efects. Journal of Nervous Mental Disorders, 194, 52-57.

Wilson, C. C. & Turner, D. C. (1998) Companion Animals in Human Health. Thousand Oaks, CA: Sage.