La primavera, la sangre altera

Debemos saber…

La Tierra está, en constante movimiento. Gracias a su rotación sobre sí misma y alrededor del Sol, podemos experimentar cambios estacionales que provocan variaciones en el clima, la vegetación y la fauna de nuestro planeta (Uriarte, 2003).

¿Sabes que el 20 de marzo comienza la primavera?
Por este motivo, queremos dedicarle un artículo, conocer sus beneficios y entender por qué nos provoca cambios neuroquímicos (Maturana, 2006).

La primavera da inició en el momento en que la Tierra se empieza a acercar al Sol, consecuentemente, los seres humanos empezamos a percibir la llegada del calor (Lend y Rind, 2001): observamos cómo se alarga el día, cambiamos la hora de nuestros relojes, substituimos el abrigo por una cazadora y salimos a la calle con calzado fino (cómo las sandalias).
El mundo empieza a descongelarse, la flora cubre las calles y los campos con colores vivos, los animales despiertan con la voluntad de emparejarse, etc.
Inevitablemente, nuestro entorno cambia con cada estación y nosotros también experimentamos estos cambios en nuestro cuerpo (Reyes, 1998).

¿Recuerdas cómo viviste la última primavera? Posiblemente, apreciaste tener más horas de luz, sentir el calor de los rayos de sol en la piel, oler el tomillo o contemplar el colorido de los bosques…
Tales hechos cambian el entorno en el que vivimos, produciendo inevitablemente estímulos nuevos que son detectados por nuestro cerebro. Consecuentemente, al recibir nuevos estímulos del exterior (del entorno) nuestro estado psicológico cambia (Reyes, 1998).

El ser humano convive con él/ella mismo/a, con su entorno y con la sociedad. Por ello, es lógico considerar que todo aquello que suceda a nuestro alrededor nos afectará positiva y negativamente (Marturana, 2006). El ejemplo más claro lo experimentaremos dentro de poquito: cuando llega la primavera nuestro cuerpo recibe nuevos estímulos que le provocan la voluntad de segregar las hormonas de la felicidad: serotonina, dopamina y noradrenalina; promoviendo así, sensaciones cómo la alegría o la relajación.

¿Qué hace la primavera para lograr alterar nuestra química?

Gracias a tener mayores horas de sol suben las temperaturas y nos apetece salir a la calle. Los rayos de sol son la principal fuente de Vitamina D para el ser humano (¡siempre con moderación!).

🌻 La Vitamina D en sangre promueve la liberación de las hormonas de la felicidad: nos sentimos alegres, más empáticos y enérgicos (Maturana, 2006).

🌼La temperatura agradable facilita la realización de tareas cotidianas, invita a socializar y disminuye la irritabilidad.

🌷Mayores horas de luz natural durante el día permite regular mejor el ciclo del sueño (Reyes, 1998).

En definitiva, el entorno y nosotros nos alteramos con los cambios primaverales, promoviendo un contexto que facilita el bienestar psicológico.

Figura 1. Representación gráfica de la primavera

Referencias bibliográficas:

Lean J. & Rind D. (2001). Earth’s response to a variable Sun. Science, 292, 234-236.

Maturana, H. R. (2006). Biología del fenómeno social. Desde la biología a la psicología, 69-83.

Uriarte, A. (2003). Historia del Clima de la Tierra. Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco.

Reyes, G. (1998). Una revisión del papel de las alteraciones circadianas en la depresión. Revista de Psicología General y aplicada: Revista de la Federación Española de Asociaciones de Psicología, 51(2), 247-268.