Emocionarnos antes de nacer

Debemos saber…

El ser humano es un ser social. Buscamos compartir nuestro tiempo con otros individuos o animales porque obtenemos respuestas beneficiosas para nuestra salud física y psicológica (López-Ramírez et al., 2014). Naturalmente, nuestro cerebro es plenamente consciente de la importancia de establecer vínculos, por este motivo, promueve el deseo innato de crear relaciones emocionalmente estrechas. ¡Incluso antes de nacer! (Bowlby, 1989).

Todo empieza durante el embarazo: un proceso de nueve meses (aproximadamente), dónde el cuerpo se focaliza en construir los órganos que nos permiten vivir: corazón, riñones, pulmones, cerebro, etc. En este artículo nos centraremos en un órgano básico para nuestro funcionamiento físico y psicológico: el cerebro, formado por redes neuronales y conocido por ser el director de orquesta de nuestro cuerpo.

Imaginaros intentando establecer una red de conexión a Internet. No tengo conocimientos en el ámbito informático, pero seguramente no es descabellado pensar que para empezar necesitaremos construir una base: los cimientos des de donde podemos empezar a trabajar. Y poco a poco, avanzar hacía la construcción de una red más compleja y evolucionada.

Con la creación del cerebro ocurre lo mismo. Inicialmente, se forman las partes más primitivas del ser humano, aquellas que garantizan la supervivencia. Con el tiempo, evoluciona hacía funciones más complejas como la capacidad de cálculo matemático o el razonamiento (López y Ramírez, 2005). El vínculo emocional del ser humano corresponde a la región del cerebro que nos permite recoger la información y gestionar las emociones: el encéfalo. Por tanto, es una de las bases de nuestro sistema, una de las primeras regiones en construcción (Casla, 2020), ya que sin ella no podríamos detectar el peligro y nos sería imposible sentir miedo (emoción que activa de forma natural el instinto de supervivencia).

Ahora bien, las emociones experimentadas durante el embarazo, ¿no afectan?

Cuando se forma el encéfalo, el embrión empieza a sentir emociones y las registra dentro de la memoria emocional. Esas emociones se trasmiten a través de nuestra madre biológica gracias al cordón umbilical (Casla, 2020). Es decir, la respuesta a nuestra pregunta es sí, cuando llegamos al mundo ya somos portadores de un bagaje emocional que puede influir en cómo interpretamos el mundo, sentimos y nos relacionamos con otras personas y con nosotros/as mismos/as (Rojas, 2021).

¿Cómo nos afecta la memoria emocional?

🌻 La memoria emocional es innata e inconsciente. Nos proporciona el primer contacto con el mundo externo y continúa teniendo un papel muy relevante durante los primeros años de vida (Casal, 2020).

🌼Nos permite establecer vínculos con nuestros cuidadores e iguales, garantiazando nuestra supervivéncia mientras aprendemos a adquirir una mayor autonomía (Rojas, 2021).

🌷Las emociones que podemos percibir durante los primeros años de vida características de nuestra personalidad, pero no son completamente determinantes (López y Ramírez, 2005).

En resumen, las experiencias iniciales no son plenamente determinantes, pero tienen un papel relevante en cuanto a la percepción del mundo y a como nos relacionamos en nuestro entorno.

Figura 1. Representación gráfica del encéfalo

Referencias bibliográficas:

Casla, J. F. (2020). La memoria emocional de la vida uterina. Punto Rojo Libros.

López-Ramírez, C., Arámbula-Almanza, J., y Camarena-Pulido, E. (2014). Oxitocina, la hormona que todos utilizan y que pocos conocen. Ginecología y Obstetricia de México82(7).

López, C., y Ramirez, M. (2005). Apego. Revista chilena de medicina familiar6(1), 20-24.

Rojas, E. (2021). Troba la teva persona vitamina.