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El Trastorno Bipolar: el eterno incomprendido

Debemos saber…

El Trastorno Bipolar (TB) es el eterno incomprendido dentro de los trastornos psiquiátricos. Su historia se remonta a Alejandría (30-150 años d.C.) cuando un médico-filosofo llamado Areteo de Capadocia describió trastorno como “los dos extremos de la locura”: la manía y la melancolía unidas en un mismo individuo.

            Años después, en pleno siglo XXI sabemos que esos “extremos de locura” de la que ya escribían en Alejandría es nuestro Trastorno Bipolar. Para comprenderlo mejor, el primer paso es entender los dos componentes principales que construyen el TB. En primer lugar, tenemos la melancolía: caracterizada por un estado deprimido que puede derivar en un Trastorno por Depresión Mayor. En segundo lugar, tenemos la manía:  entendemos manía como la vivencia de una euforia excesiva sin una justificación lógica. Cuando tenemos un estado mental eufórico el individuo puede llegar a sentirse “superhéroe” realizando conductas arriesgadas sin medir las consecuencias.

Así, el TB se caracteriza por tener episodios alternados de melancolía (o depresión) y manía. Siendo un trastorno crónico, recurrente y que genera incapacidad en quienes lo sufren (1.5% de la población mundial). Su diagnóstico suele producirse con los primeros episodios, entre los 19 y los 28 años, siendo la historia clínica de los episodios el mayor pronostico de recaída actual, ya que cuantos más episodios hayan sido detectados menor tiempo pasará hasta el siguiente.

Ahora bien, ¿existe un tratamiento o cura para el TB?
Actualmente, NO existe cura para este trastorno, pero sí tratamientos efectivos que nos ayudan a disminuir la sintomatología y mejorar el funcionamiento del individuo. El tratamiento más efectivo es el farmacológico combinado con psicoterapia. También existe el tratamiento farmacológico sin psicoterapia y la terapia electroconvulsiva.

En este artículo, nos queremos centrar solamente en el tratamiento psicológico, remarcando que este no es efectivo sin el farmacológico.

Cunado trabajamos con TB desde nuestra clínica debemos centrarnos en un tratamiento global, ya que será necesaria la intervención del paciente y también las personas que conviven día a día junto a él. Ayudar mediante la psicoeducación nos permitirá aumentar la consciencia del trastorno, detectar cuando puede llegar un episodio de manía (mediante la identificación de los pródromos) y potenciar el apoyo social (el cual disminuye la gravedad y duración de los episodios melancólicos/depresivos). También será importante conocer las necesidades de cada paciente para potenciar aquellos ámbitos en los que siente menor capacidad o refuerzo.

En definitiva, el TB genera desconcierto porque supone la unión de dos estados anímicos (depresivo y maníaco) en una misma persona y con poco tiempo de diferencia. La pregunta más habitual que nos hacéis cuando llegáis a consulta es: “¿por qué antes me sentía Dios y ahora no puedo salir de la cama?” y es que intentar comprender el TB desde la lógica es costoso y agobiante.             Ante una sintomatología similar o la duda de sufrir un TB, te animamos a preguntar, acceder a la consulta de un profesional y dejarte ayudar. Juntos podemos superarlo.

Referencias bibliográficas
American Psychiatric Association (1993). Practice guideline for major depressive disorder in adults. American Journal of Psychiatry, 150, 1-26.
Becoña, E., & Lorenzo, M. D. C. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para el trastorno bipolar. Psicothema, 511-522.
Miklowitz, D. J. (2016). Tratamiento coadyuvante para el Trastorno Bipolar: Actualización de las Evidencias. RET: Revista de toxicomanías, (78), 26-40.
Vieta, E. (2003). Novedades en el tratamiento del trastorno bipolar. Ed. Médica Panamericana.