El poder del lenguaje en nuestro cerebro

Debemos saber…

Tiempo atrás, Epictet – reconocido en el mundo por sus aportaciones filosóficas durante el Siglo I d.C- definió que aquello que le perturbaba en el ser humano “no son las cosas en sí, sino las opiniones que tenemos de cada cosa” (Ellis et al., 2002).
Epictet, sin ser consciente, definió una de las bases más importantes de la psicología: aquello que genera el malestar en nosotros/as no es el acontecimiento o experiencia, sino la interpretación que hacemos de ella. En otras palabras, el pensamiento genera la emoción, no al revés.

Recuerda la última vez que te superaste. Tomate tu tiempo, intenta recordar cada detalle de ese momento. Seguramente sentías miedo, la adrenalina inundando los poros de tu piel, la inseguridad te hacía dudar… pero intenta pensar en qué te decías a ti mismo/a: ¿Eran palabras de ánimo, intentabas creer en ti, te desvalorizabas o pronunciabas palabras despectivas?

Nuestro cerebro funciona a través de la evaluación de estímulos externos (entorno) e internos. Cuando vamos andando por la calle, nuestro cerebro analiza cada rincón, coche, persona, animal de nuestro alrededor… Es un acto inconsciente que nos ayuda a garantizar nuestra supervivencia. Cuando detectamos un peligro o amenaza, el cerebro actúa en consecuencia, provocando una reacción que nos hace estar en “estado de alerta”.
Al mismo tiempo, cuando considera que estamos seguros (ningún estímulo es peligroso) sentimos sensaciones de tranquilidad, calma o paz (Lira, 2007).

Ahora bien, ¿si nuestras interpretaciones generan las emociones… qué pasa cuando nos faltamos al respeto a nosotros mismos?

Si cuando estamos ante un reto pensamos que no seremos capaces, el cerebro interpretará el estímulo (el reto) como una amenaza y, consecuentemente, sentiremos ansiedad, miedo, tensión… impidiéndonos llevar a cabo ese reto. Por el contrario, si nos animamos y generamos pensamientos positivos como “soy capaz”, “sé que puedo”, …  Sentiremos motivación, nervios y mayor seguridad.

¿Cómo podemos potenciar los pensamientos positivos?

🌻​​Toma consciencia de cómo te hablas a ti mismo/a. Sentir emociones negativas al reflexionar sobre nosotros/as puede ser una señal de que no nos hablamos positivamente (Baringoltz, 2009).

🌼​Evita las palabras malsonantes o desvalorizadoras, ya que generan pérdida de autoconfianza y autoeficacia.

🌷Pregúntate si estás valorando equitativamente las situaciones. Analiza las debilidades y fortalezas de cada estímulo para evitar sesgos (Baringoltz, 2009).

En resumen, hablarnos con respeto nos ayudará a potenciar los pensamientos y emociones positivas (Baringoltz, 2009).

Figura 1. Metáfora representativa

Referencias bibliográficas:

Baringoltz, S. (2009). Terapia cognitiva y depresión. Revista de la Asociación de Psicoterapia de la República Argentina. Vol2.

Ellis, A., Caballo, V., Lega, L. (2002). Teoría y practica de la terapia racional emotivo-conductual. Siglo XXI de España Editores.

Lira, N. (2007). Manual de psicoterapia cognitivo-conductual para trastornos de la salud. LibrosEnRed.