Desconéctate de la digitalización para conectarte con el mundo

Debemos saber…

El siglo XXI pasará a la historia por su gran evolución en el ámbito tecnológico y científico. En poco tiempo, las tecnologías han entrado en nuestra vida, ayudándonos a hacer más fácil aquello que parecía difícil (Alardo y Díaz, 2016): nos facilitan la gestión de la contabilidad en casa, nos ayudan a llegar a sitios desconocidos sin miedo a perdernos, nos permiten conocer qué sucede a 10.000 km de distancia, podemos saber qué hace nuestra mascota al quedarse sola en casa o incluso, escribimos con nuestra cita y saber, al instante, si ya está llegando al lugar del encuentro.

Con su popularidad, las tecnologías han creado un nuevo espacio de interacción social (Serrano-Puche, 2013) que, poco a poco, parece convertirse en el único sitio donde podemos conocer, relacionarnos y aprender (Lipovetsky et al., 2009).

Intenta imaginar una vida sin tecnología. Imagínate no saber qué ha pasado hoy en China, no poder preguntar – a la persona que verás en cinco minutos – si ya está saliendo de casa, tener que ir a un restaurante presencialmente para reservar una mesa para cuatro, necesitar esperar al final de la jornada laboral para contarle a tu entorno el “salseo» de la oficina, no tener música en el coche para evitar sentir la incomodidad del silencio mientras conduces… ¿Podrías soportarlo?

Las tecnologías han promovido una cultura de la velocidad y la efectividad extraordinaria que nos ha permitido avanzar en todos los aspectos de la vida.

Ahora bien, ¿disfrutar de los beneficios de la tecnología implica ser una sociedad hiperconectada?

La respuesta es no, la tecnología también trae consigo la sensación de necesidad y consecuentemente pérdida de control y dependencia (Echeburúa y de Corral, 2010). De hecho, la adicción a Internet ya es equiparable a la adicción al juego, provocando consecuencias nefastas como la perdida de identidad, la privación del sueño o cambios emocionales y conductuales.

¿Cómo podemos reducir nuestra necesidad a las tecnologías?
La tecnología es una ayuda para afrontar la vida, pero nunca debe ser considerada algo necesario para sobrevivir, ya que eso supondría el desarrollo de una dependencia (o posteriormente adicción). Por ello, es bueno tener presente los siguientes hábitos (Echeburúa y de Corral, 2010):

🌻​Observar si realmente es necesario y regular su uso para aprender a disfrutar del tiempo para nosotros/as mismos/as.

🌼​Potenciar aficiones como el deporte, actividades culturales o quedadas con amigos para disminuir la necesidad de usar las pantallas.

🌷​Desconectar del mundo digital para conectar con uno/a mismo/a y los demás, aumentando nuestro bienestar psicológico, tanto individual como colectivo.

En definitiva, aprender a hacer un buen uso de las tecnologías nos permitirá estar conectados con el mundo, quienes nos rodean y con nosotros/as mismos/as.

Figura 1. Representación metafórica.



Referencias bibliográficas:
Echeburúa, E., & De Corral, P. (2010). Adicción a las nuevas tecnologías ya las redes sociales en jóvenes: un nuevo reto. Adicciones22(2), 91-95.

Lipovetsky, G., Serroy, J., & Moya, A. P. (2009). La pantalla global: cultura mediática y cine en la era hipermoderna (No. Sirsi) i9788433962904). Barcelona: Anagrama.

Ruiz, R. D., & Castañeda, M. A. (2016). Relación entre uso de las nuevas tecnologías y sobrepeso infantil, como problema de salud pública. RqR Enfermería Comunitaria4(1), 46-51.

Serrano-Puche, J. (2013). Vidas conectadas: tecnología digital, interacción social e identidad.