Cuidar de nuestro todo para seguir existiendo

Debemos saber…

Tendemos a hablar del ser humano – de nosotros/as- como seres únicos, dispares e inigualables (Jouve de Barreda, 2013). Tal afirmación nos hace individuales y nos aleja de nuestro entorno porque, si somos así, nada puede ser equiparable a ninguno de nosotros, ¿no?
La realidad es que toda esta vorágine de individuos aparentemente inconexos, podrían estar formando parte de un todo inexorablemente conectado (Doumpioti, 2022). Para comprender esta idea, dejadme viajar hacia atrás, hacia el inicio de los tiempos: El Big Bang y la creación de nuestro sistema solar.
Hace miles de años, una explosión en el Universo (entendido como un elemento único e inigualable) genero la creación de un sistema solar (también único e inigualable). Dentro de ese sistema solar, se crearon diferentes e inigualables planetas, y no hace falta que diga que uno de ellos: La Tierra fue capaz de crear vida, pequeños elementos únicos e inigualables que evolucionaron hasta la creación del ser humano (Bojowald, 2011).
Con esto, se demuestra que todos los elementos aparentemente únicos e inigualables, forman parte de un sistema superior: un todo más grande (Doumpioti, 2022). Parte de nuestra rutina consiste en mantener el equilibrio entre nosotros y nuestro sistema superior. En el caso del ser humano su sistema superior es el entorno: incluyendo otros seres humanos, animales y plantas. Todos ellos, son elementos aparentemente inconexos, pero necesariamente conectados para mantener el equilibrio de nuestro planeta Tierra.

¿Cómo nos afecta no mantener un equilibrio con nuestro sistema?
Cuando decidimos hacer siempre lo mismo perdemos el equilibrio con los elementos que componen nuestro todo: durante el confinamiento en 2019, descubrimos que estar encerrados en casa nos alejaba de la naturaleza y eso elevo el porcentaje de ansiedad en la población; cuando pasamos mucho tiempo con alguien no podemos conectarnos con otros iguales y consecuentemente, experimentamos la necesidad de aislarnos o el aburrimiento.

En definitiva, somos seres únicos e inigualables que formamos parte de un todo, y necesitamos ese todo para mantener el equilibrio de nuestro bienestar.

Figura 1. Planeta Tierra.

Referencias bibliográficas:

Bojowald, M. (2011). Antes del big bang: una historia completa del universo. Debate.

Doumpioti, D. (2022). Historia de lo nuestro. Gedisa.

Jouve de Barreda, N. (2013). La genética y la dignidad del ser humano. Cuad. bioét, 91-100.