Convivir nos permite pertenecer

Debemos saber…

La socialización es una de las funciones básicas del ser humano. Gracias a la interacción con nuestro entorno (con los otros/as) incorporamos las normas, los roles sociales, los valores, las actitudes y las creencias que nos permiten vivir y ser dentro de una misma comunidad: dentro de la sociedad (Arnett, 1995). Sentir que somos parte de una sociedad nos permite adquirir la necesidad de pertenecer a algo.

Todos nosotros necesitamos sentirnos identificados con unos valores, una forma de ser o de actuar y unas creencias específicas que nos faciliten saber quiénes somos, de dónde venimos, y hacia dónde vamos. Nos facilita sentirnos parte de algo, como, por ejemplo: sentirnos de una familia, una relación, una amistad o grupo, un pueblo o de una sociedad… Y este sentimiento de pertinencia nos crea un compromiso con los otros (Simkin y Becerra, 2013).

¿Has pensado nunca, por qué no andas desnudo en medio del monte? Actualmente, el nudismo no es ningún delito, legalmente nadie puede impedirlo, pero… no lo solemos hacer, ¿por qué? ¿Será porque el nudismo de montaña es una práctica con bajo respaldo social (sociedad, grupo al que pertenecemos)?

En definitiva, socializamos para pertenecer y pertenecemos a una sociedad para definir nuestra propia cultura (Lucas, 1986).

Ahora bien, ¿qué sucede cuando sentimos que no correspondemos a ningún sitio?

La soledad es una experiencia natural esperada en todo ser humano, un fenómeno universal consiguiente con la necesidad de pertenecer. Habitualmente, surge por primera vez durante la adolescencia en forma de sentimiento, ya que el adolescente empieza a cuestionarse su rol dentro de la sociedad, el por qué deben cumplirse las normas establecidas, cómo quiere ser de mayor… y se lo cuestiona con la finalidad de encontrarse a sí mismo y conocer a qué sitio pertenece. Así, la soledad puede ser vivida como un deseo, una necesidad o un sentimiento (Nilsson et al., 2006). Cuando sentimos la soledad y la vinculamos a la creencia de no pertenecer a nada, aparece el malestar psicológico: no saber quién eres, no identificarte con nada, genera miedo, confusión y tristeza.

¿Qué debemos saber de la soledad?

🏵️ Para entender por qué sentimos soledad hemos de realizar un rompecabezas con nuestras emociones, pensamientos y comportamientos pasados, presentes y futuros.

💮El sentimiento de soledad prolongado en el tiempo, puede aumentar el riesgo de sufrir depresión o ideación suicida. Es importante tener presente que siempre podemos pedir ayuda.

🌸 El mayor riesgo de sentir soledad se encuentra en las personas mayores de sesenta y cinco años (Dykstra et al., 2005), posiblemente por no existir un lugar específico para ellos dentro de la sociedad.

🍀 No es lo mismo querer estar solo que sentirnos solos. El aislamiento social no tiene por qué vincularse con el sentimiento de soledad (Lòpez y Díaz, 2018).

Podemos sentirnos solos entre la multitud o felices en soledad. Preguntarnos el tipo de soledad, nos ayudará a preservar nuestro bienestar psicológico.

Figura 1. Representación gráfica.

Referencias bibliográficas:

Arnety, J. (1995). Broad and narrow socialization: The family in the context of a cultural theory. Journal of Marriage and the Family, 57(1), 617 – 628.

Dykstra, P., van Tilburg y de Jong. (2005). “Changes in older adult loneliness”. Research on Aging 27(6): 725-747.

López, J., y Díaz, M. (2018). El sentimiento de soledad en la vejez. Revista internacional de sociología 76(1), 2 – 13.

Marín, A. (1986). El proceso de socialización: un enfoque sociológico. Revista española de pedagogía, 357-370.

Nilsson B, Lindstrom U, Naden D. (2006). Is loneliness a psychological dysfunction? A literary study of the phenomenon of loneliness. Scand J Caring Sci; 20 (1), 93-101.

Simkin, H., y Becerra, G. (2013). El proceso de socialización. Apuntes para su exploración en el campo psicosocial. Ciencia, docencia y tecnología24(47), 119-142.