Bajar del escenario para observar la vida con perspectiva

Debemos saber…

El ser humano, gracias a la capacidad de razonamiento, se considera experto en analizar, interpretar y buscar estrategias para hacer frente a una situación (Moreno-Pinado y Velázques, 2017). Este proceso nos ayuda a conocer cuál es la mejor manera de comportarnos, resolver un conflicto, saber cómo decir algo, etc. Ahora bien, para lograrlo, la capacidad de razonamiento depende de la crítica.

La palabra crítica proviene de raíces griegas (crineim) y significa: separar (Vivas, 2003). Cuando ejercemos la crítica estamos realizando un juicio de valor que nos permite discernir entre aquello que consideramos mejor o peor (Kant, 2014).

Imagínate sentado en un banco en medio de tu pueblo o ciudad. Estás compartiendo tu tiempo con un amigo o amiga y debatís en relación con situaciones triviales del día a día. Justo en ese momento, ambos/as os percatáis que compartís opiniones diferentes relacionadas con una misma temática y centráis la conversación en los argumentos a favor y en contra con el fin de hacer ver en el otro que tu opinión es mejor.

Ante esta situación, estáis elaborando un análisis e interpretación de un mismo conflicto, consecuentemente consideráis que aquello que defendéis es mejor que aquello que defiende la otra persona. Es decir, estáis discerniendo entre aquello que está bien y aquello que está mal, o no tan bien.

Pero… ¿Qué pasaría si los argumentos del otro nos convencen? Entonces estamos realizando un proceso llamado autocrítica: evaluamos nuestro pensamiento, comportamiento y sentimiento analizando, interpretando y cuestionando sus beneficios (De Rosa et al., 2012). En otras palabras, estamos reflexionando sobre cómo hacemos aquello que hacemos y porque lo hacemos de esa manera. Ejercemos la ética en nosotros mismos y nos permitimos solucionar los problemas de la vida diaria, descubrir y reforzar nuestra voluntad (aquello que queremos), adquirir más autonomía y obtener recursos personales (Hernández et al., 2018).

¿Cómo podemos potenciar la autocrítica?

Para ser autocríticos debemos llevar a cabo ciertos hábitos y comportamientos (Descartes, 2016):

🌼 Cambiar nuestra mirada: como si pudiesemos observar nuestra vida como una función teatral. Así, será necesario bajar del escenario (de nuestra vida) para observar la actuación como un mero espectador.

🌹Preguntarnos si aquello que vemos como espectadores nos gusta o si podemos encontrar mejores formas de comportarnos.

🌷Evaluar la finalidad de aquello que queremos, el método y las consecuencias que puede tener nuestra actitud o comportamiento en los demás.

En definitiva, necesitamos bajar del escenario para observar la vida con perspectiva, teniendo en cuenta nuestras necesidades y la de los demás.

Figura 1. Representación gráfica de las cuestiones éticas.

Referencias bibliográficas:

Descartes, R. (2016). Bioética en el Tratamiento de Datos en Ciencias Médicas. A Fondo45, 96-101.

De Rosa, L., Dalla Valle, A., Rutsztein, G., & Keegan, E. (2012). Perfeccionismo y autocrítica: consideraciones clínicas. Revista Argentina de Clínica Psicológica21(3), 209-215.

Kant, I. (2014). Crítica del juicio. Editorial Minimal: Madrid.

Moreno-Pinado, W. E., & Tejeda, M. E. V. (2017). Estrategia didáctica para desarrollar el pensamiento crítico. REICE. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación15(2), 53-73.

Vivas, G. (2003). Pensamiento crítico: diferencias en estudiantes universitarios en el tipo de creencias, estrategias e inferencias en la lectura crítica de textos.